• Gracia Sanchez

Entrenando mi Fe

Actualizado: 10 de jul de 2020


En estos tiempos, donde todo lo queremos Inmediato, rápido y express, muchas veces deseamos que en la vida Cristiana sea lo mismo. Que el crecimiento sea de un mes a otro, que el avance hacia el siguiente nivel sea de inmediato, que el cumplimiento de las promesas sean en un tiempo consecutivo y pronto y que las aflicciones terminen en un abrir y cerrar de ojos.


En el entrenamiento de la Fé la mayor parte del tiempo nos encontramos solos, debido a que Dios en su plan maestro quiere que dependamos de Él y que aprendamos a reconocer su voz en medio de tantas voces. El crecimiento en el Señor es individual, así como lo es cada llamado. En ese camino de hacer crecer mi fe, contamos con apoyo y opresores al mismo tiempo. Contamos con debilidades que particularmente nos hacen sentir mas "incapacitados" de lo normal; contamos con obstáculos que muchas veces son tan grandes que nos impiden ver el camino y solo nos aferramos de promesas que en el momento las sentimos pequeñas, pero que son tan poderosas que nos sostienen y nos alimentan aún sin darnos cuenta.

A veces nos sentimos incomprendidos, parece que habláramos un idioma que nadie más entiende;, además del hecho de hacernos sentir locos por creer y no movernos como humanamente deberíamos hacerlo. Esto en muchas ocasiones es creer en un nivel mayor de economía y por lo tanto ser mas espontáneos en nuestra manera de dar, otras veces es creer por mayor compromiso y entonces, invertir más de nuestro tiempo en el Servicio al Señor cuando muchos nos dicen que en realidad "estamos perdiendo el tiempo". Pero, lo que cada uno debe saber es que la Fé hace cosas que para los hombres son locas:


Noé creyó y entrenó su fe al comenzar a construir un arca a pesar de que jamás había llovido.

José se mantuvo íntegro aún en medio de la esclavitud y la calumnia.

Gedeón creyó que solo con 300 soldados podría vencer a los Madianitas a pesar de que era algo imposible (probablemente le dijeron que estaba loco y que llevaba al pueblo a la destrucción).


Cada una de estas personas se determinaron a entrenar su Fé, para ver el resultado de la promesa. Se mantuvieron firmes, ordenaron a su alma a creer, se aferraron a la palabra que habían recibido aún en medio de la burla, la opresión, el temor y el abandono.

Cuando Dios nos llama, debemos tener claro que parte del proceso, es aprender a entrenar nuestra Fé a través de todas las etapas de la vida; que así como el crecimiento del ser humano va en etapas, de la misma manera lo es el llamado y en medio de ese proceso, hay que fortalecer nuestra Fé para seguir creyendo, para llevarla a un estado inconmovible en nosotros, que sea parte de nuestra manera de pensar, que sea nuestra forma de vivir y no simplemente una opción en el camino.

Dios siempre esta a nuestro lado. Él conoce cada etapa de nuestro crecimiento y qué tan profundo debe cavar en nuestro corazón para capacitarnos por completo para su obra. Él conoce que tan alto nos quiere llevar (Isaías 55:8) y por lo tanto sabe que necesitamos una Fé inquebrantable. Creo que cuando mas determinados somos en creer hasta el final en su cuidado, en su propósito, en su provisión, en sus promesas, en su plan; cosas más extraordinarias en su Nombre veremos y haremos. Dios responde al corazón que reconoce sus debilidades pero que a pesar de todas ellas ha decidido creer en que Él puede hacer lo imposible.


Dios no se equivoca, si ahora estas en temporada de formación o en tiempo de prueba: aférrate de sus promesas y no desistas, recuerda, estas entrenando tu Fé para cosas mayores. Tu sabes lo que Dios te ha dicho, no dudes de sus palabras para ti, adora, canta, celebra y afirma tu corazón, Si, Espera en ÉL!

Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!


Salmos 27:14 NVI







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